La parada estaba a quince minutos. No iba a tardar demasiado.
Fue el primer día que no cogí mi mp3 para evadirme de la realidad. Fue el primer día que lo agradecí.
Quince minutos.
No tenía otro entretenimiento que fijarme en los escaparates (siempre miraba mi reflejo), la gente (el estado de ánimo en sus rostros), los coches (uno de ellos hacía demasiado ruido), pájaros, perros, multitud, humo...
Y un parque. Un parque casi vacío. Un parque que cuando era pequeño estaba siempre lleno.
Ahora solo había dos niños. Dónde estaban los demás no me importa.
Esos dos niños estaban jugando a un juego. Corrían por todo el parque, pero no se estaban persiguiendo. Subían a los bancos y saltaban a los maceteros. Caminaban sin pisar la arena del suelo. Rodeaban columnas y después se dejaban chocar con ellas. Tocaban la fuente y acto seguido se agachaban.
Lo sé. Reconozco esa forma de jugar.
Era un juego muy importante.
Quince minutos.
Cambié mi recorrido, y en lugar de ir por la calle, decidí atravesar el parque.
Uno de los niños subió el tobogán procurando no resbalarse para evitar así la lava del suelo. Ahogó un grito cuando descubrió que el otro niño, con sonrisa malvada, lo esperaba arriba acompañado de un montón de arañas. El pequeño empezó a idear un plan para evitar la lava y al mismo tiempo a las arañas.
Se me escapó una sonrisa.
Ese niño era yo.
Menudos recuerdos me vienen a la cabeza... sin duda fueron los mejores tiempos de mi vida los cuales nunca podré olvidar. Gracias :)
ResponderSuprimirqué profundo,no? :O
ResponderSuprimirQue bonica aaaaaalex ^^
ánimo con los trabajos!
hOla
ResponderSuprimirhola
ResponderSuprimirnah es coña xD uhmm me gusta, creo que son cosas que se han perdido, hay pocos niños jugando por ahí como lo hacíamos antes :(
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